El Circo Roma reunió a medio millar de personas en su primera representación
04 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Universal e itinerante. Una aldea nómada poblada por diferentes gremios pero con un objetivo común, el de crear diversión y risas entre la gente. Una profesión en donde las leyes naturales nunca se han dejado de cumplir y el hombre continua siendo, por encima del león, el rey de la carpa.
El reconocido como mayor espectáculo del mundo es una mezcla sabia de trabajo, vocación y sufrimiento. Oficios individuales que dan forma a una ocupación colectiva, que el público ourensano podrá disfrutar hasta el día 6 en la explanada ubicada frente a Expourense, reconvertida ahora en un improvisado zoo.
El peor enemigo para los miembros del circo no son los números cada vez más difíciles, las lesiones o las fieras. Son los viajes, la carretera, las inclemencias del tiempo y otras miserias que se quedan detrás de los biombos, las lentejuelas o el maquillaje de los payasos.
El circo y la familia
«En nuestro circo somos una gran familia. Está la biológica, a la cual pertenezco y que a la vez hace las labores de empresario, técnico de sonido, veterinario o domador» es un reflexión del italiano Dola, codirector de la empresa. «El resto de la familia, los que trabajan con nosotros, proceden de muchos países y cada uno tiene su ocupación. Son Croatas, rumanos, polacos, búlgaros y kosovares que ejercen como acróbatas, trapecistas, escapistas o payasos» sentencia Dola a pocos minutos de empezar el espectáculo mientras intentaba solucionar un problema de sonido. Una estructura de andamios y tela plastificada, que junto a su compañía no abandonó el territorio gallego durante el último año.
Un espacio techado que ofrece capacidad para más de medio millar de personas, en donde los niños y sus padres son el público potencial. Ojos que se abren hasta alcanzar el diámetro de platos al presenciar el más difícil todavía. La tradición circense es universal y se conserva tal y como se creó en su nacimiento. Son las técnicas y la calidad de los artistas lo que hace que se vayan superando cotas día a día gracias a la fuerza de los ensayos, la concentración y el duro trabajo. El doble salto mortal ha sido superado con el paso de las generaciones dedicadas a este oficio, hasta alcanzar el cuádruple salto mortal. El que antes hacía tres metros sobre un alambre, ahora hace veinticinco... el más difícil todavía es en el mundo del circo una frase que se repite todos los días.
El Circo Roma cumple todos los cánones de un circo clásico que sobrevive, como muchos otros, en un gremio el que también existen galácticos que ejercen en el sol, mientras otros más trasnochados, dejaron el látigo para domar, ya mermados, a las fieras de la prensa del corazón.