A ritmo de rap

STELLA ESTRADA

OURENSE

INDETERMINADO | O |

19 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

NADA más lejos del rap que las letras galegas, eso pensé al leer en La Voz de Galicia la noticia de que los niños del colegio Julio Gurriarán, conocidos como «os nenos rapeiros do Barco», homenajeaban a María Mariño. Nada más cerca de la ignorancia al descubrir que también se denomina al rap como poesía al ritmo de la música. Pero, ¿cómo consigue el ritmo esa poesía? Gracias a la métrica, por lo que hacer rap se considera cantar, ya que lleva ritmo y crea melodía. «¡Terra, alma dona! Pegada que soia se puso o seu nome». Así cantarán los niños y en sus neuronas se fijará el alma rota de su lengua propia, que sonará a hip-hop enxebre pero, y cómo no, a realismo mágico. Porque magia es todo lo que perdura por la fuerza de la pasión Y si nos remitimos a la historia, esas rimas en las que se sustenta el rap provienen de los griots, herederos y guardianes de tradiciones africanas. La misma tradición que intenta el profesor Manuel López Cabana inculcar en sus alumnos para que perviva María, Blanco Amor, Casares, etcétera. Y, como ellos, la esencia misma de ser.