En directo | Una tarde con los protagonistas
23 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?oco antes de las ocho de la tarde los únicos habitantes del hogar del transeúnte son el vigilante de turno y dos asistentes que se encargan de dar el último repaso a las instalaciones antes de que lleguen los inquilinos -hoy están registrados 19- que pasarán aquí la noche. En una sala del edificio están también las bandejas isotérmicas con las cenas. Hoy toca fabada, roti con patatas cocidas y yogur. Con las campanadas de la hora comienzan a llegar. Sorprendentemente hay muchos jóvenes -sólo tres son mujeres- y en general su aspecto se ajusta al de cualquier chico de su edad. Todos, incluso los que llegan por primera vez, saben lo que tienen que hacer. Es la experiencia adquirida en una vida a golpe de normas: las que marca la ordenanza de funcionamiento de estas instalaciones en toda España y que, entre otras cosas, obligan a pasar por la ducha a todos los que quieran dormir. «Los mejores son los del País Vasco, por instalaciones y por cómo funciona todo lo de Servicios Sociales», asegura Gaspar. Este portugués de 27 años opina que el problema del hogar ourensano es que el edificio es muy viejo, «pero los peores están en León». A Gaspar lo que más le molesta es el ruido de la juerga nocturna. A su lado otro portugués, Manuel, coincide en que el ruido no le deja dormir y que tendrían que buscar otra ubicación. Manuel tiene 40 años pero representa bastantes más. Está mal del estómago -cuenta que tiene vez para febrero en el médico- y se queja de que no le traen toda la comida convertida en puré «porque si es sólida, vomito». La jornada anterior «aproveché que había puré y comí tres platos», asegura. César Carlos también tiene 27 años. Dice estar aprovechando la mala racha -es huérfano y se quedó sin trabajo- para preparar una propuesta «con un sistema de rotaciones para estar más tiempo en cada zona». Alaba especialmente el trato de los trabajadores y le gusta la comida. Su única queja es por el comportamiento de otros usuarios: «No respetan, se creen los dueños por llevar más tiempo», explica. También cuenta que Ourense tiene fama entre ellos: «Si quieres, te ofrecen un plan de integración laboral», dice.