DIAGONAL | O |
06 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.QUE SI si, que si no, que si hay que pedir a la Xunta que haga, o que deje de hacer, que hace falta estirar e inflar la plaza de abastos hasta que llegue a tropecientos mil metros cuadrados, que con una rehabilitación va que arde, que vamos a reclamar a la Xunta y que de poco vale andar con trapalladas y proclamas cuando todo está pendiente de la declaración de ben de interés cultural (bic bic bic, bic bic bic, bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal) para el entorno de As Burgas y si, para redondearla, el plan de urbanismo no casa mucho con el macroproyecto que pretenden los comerciantes y alienta ahora el PP, después de ni se sabe cuántos años de ausente y lateral silbido. Hubo un tiempo, anteayer, como quien dice, en el que las consellerías de Cultura, Industria y Política Territorial tenían a su frente a personas con carné del Partido Popular, que es, casualmente, el mismo que llevan en la cartera el alcalde, el candidato y los concejales que han regido los destinos de la ciudad de Ourense durante los últimos años. No lo hicieron entonces, cuando era fácil, pero se apuntan ahora a exigir y reclamar, apurar la jugada y exigir celeridad a los actuales mandatarios del gobierno gallego. Lo que aún no han visto, aunque todo se andará, metidos como andan en faena, es la conexión entre el retraso de las obras en la plaza de abastos de Ourense y el tipo de material explosivo utilizado en las bombas del 11-M en Madrid. Aunque a lo mejor, si escarban, acaban encontrando ácido bórico, ese antiséptico que en alguna época era hábilmente utilizado en entornos alimentarios. Allá y aquí, para qué engañarnos, que listillos los hay en casi todas partes, dispuestos a pactar con el mismísimo Belcebú un plus de frescura y lozanía. Que cada partido haga su juego es, lástima, normal. Que los comerciantes se dejen llevar y no tomen la iniciativa, como deberían, ya no lo es tanto.