DIAGONAL | O |
14 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA QUE muestran los responsables políticos de dos instituciones tan formales como el Concello de Ourense y la Consellería de Presidencia (incluyendo el negociado de Xustiza, o sea ) es bastante más que alegría, pero podemos dejarlo en eso para no resultar hiriente. Quedaría feo, seguramente. Y tampoco es plan que se diga que vamos de fuelles y que alentamos la crispación. Je, je, je. Ocurre, lo habrá visto el lector páginas atrás, que la Xunta anuncia la construcción de un nuevo edificio judicial, pues, después de haber gastado en parches muchos miles de euros, millones de las antiguas pesetas, han caído en la cuenta de que es mejor dejarse de apaños y construir otro. Como se ha hecho en las principales capitales y villas de Galicia en los últimos años. Ocurre, asimismo, que el gobierno municipal ha decidido brindar a la administración autonómica un terreno, entre la calle Remedios y el puente del Ribeiriño, cuya titularidad resulta tan discutible que quienes promovieron la construcción de las viviendas en ese tramo, solicitaron no hace tantos años condiciones para cerrar la manzana y edificar sobre la calle Bispo Lourenzo. El gobierno local respondió tararí, al estimar que el volumen de edificabilidad de la zona estaba sobradamente pasado, el Tribunal Superior de Galicia pasó de puntillas sobre el asunto y el caso , así las cosas, está un poco en el aire. El alcalde, de hecho, reconoció ayer que esperan normalizar el proceso de la titularidad de los terrenos, que ahora no tienen, en tanto se desbroza el camino con un concurso de ideas, convocatoria, concurso y papeleos varios. Como lo del carro y los bueyes. Regalo unos terrenos y ya buscaré papeles que digan que soy el dueño. ¿Y no podría alguien, verbigracia, comprarme el parque San Lázaro? Se lo dejo barato, oiga.