Jubilosos

ANTONIO L. VALLEJO

OURENSE

PENÚLTIMA | O |

28 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

SI CUAJAN los proyectos que se están poniendo en marcha para montar hoteles termales de lujo que atraigan a nuestros jubilados de clase alta, Ourense habrá encontrado al fin una vocación que, de todos modos, está condenada a seguir: convertirse en un gran geriátrico. Fracasados los pomposos anuncios políticos de inversiones que nunca llegan, comunicaciones que sólo llegarán si es para cruzar la provincia con dirección a Vigo, o rimbombantes planes estratégicos que se quedan en el papel, me parece notable la idea de montar negocios que atraigan a los abuelotes al calor de nuestras reconfortantes aguas termales, procurándoles una jubilación de marqueses. Al fin y al cabo, si la vida discurre por su normal cauce sin adelantos indeseables, todos llevamos un viejo encima. Y hasta los jóvenes que ahora emigran abatidos por la falta de oportunidades y la incompetencia política, podrán volver cuando se jubilen, suponiendo que para entonces no haya quebrado la Seguridad Social y tengan que buscarse la vida pidiendo para un bocata en la puerta del metro. En fin, que si todo sale bien, tendremos en Ourense jubilados jubilosos. Los demás seguiremos jodidos, me temo.