El cómic también es arte

JERÓNIMO MARTEL

OURENSE

MIGUEL VILLAR

OURENSE CON EL ARTE | O |

28 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTA SEMANA, el arte de la pintura, representado por los excelentes fondos de la exposición colectiva de verano de la galería Marga Prada, se reseña en la presente sección simultáneamente al de una doble exposición de cómic ciertamente importante, que tiene lugar en la Casa da Xuventude. Resulta ésta, pues, una buena ocasión de relacionar el mundo del tebeo con una de las artes, la pintura, que constituye uno de sus orígenes -sobre todo, en el capítulo del dibujo y, más aún, la especialidad de la caricatura-. Es más, aquí en nuestra ciudad, la escultura del Mouchiño de Xaime Quessada -situada junto a los jardinillos del Padre Feijóo- quiere ser por cierto un homenaje artístico muy singular a los tebeos que leyó en su infancia. Tres mil años de cómic La Casa da Xuventude alberga durante todo este mes dos exposiciones de cómic: la muestra Cómic e ilustración 02 y la titulada ConSecuencias -no es errata la s mayúscula interna al término-. Historieta brasileña. Ellas mismas se explican sobradamente, por lo que sólo me cabe añadir aquí a su propósito una reflexión personal. Detrás de las aventuras del Tintín de Hergé o de la filosofía aplicada del Carlitos de Schulz, o, también, detrás de estas dos exposiciones de postín, nos contemplan -como diría Napoleón Bonaparte- muchos siglos de historia: hasta contar 3.000 años largos, que se dice pronto... pero no se acaba nunca (es un decir, claro). En puridad, los precedentes del cómic son, por ejemplo, la pintura seriada sobre el tema de la agricultura del trigo de la tumba egipcia antigua del escriva Menna (año 1.300 a. C.), el famoso Tapiz de Bayeux -francés- que narra la conquista de Inglaterra por los normandos (a partir del año 1.066 a. C.), el documento precolombino plegable de una decena de metros llegado a manos de Hernán Cortés que historia las hazañas de un legendario guerrero azteca (año 1.049 a. C.), o, en fin, la célebre columna de Trajano, que se levanta perfectamente conservada todavía junto a los foros imperiales de Roma y contiene 155 escenas en 414 episodios de su campaña de conquista de la Dacia, actual Rumanía (año 113). La Galería Marga Prada expone una selección de once de sus pintores, en clave figurativa, que resulta así su exposición colectiva de verano. Todos estos artistas, son ourensanos o pontevedreses -con la excepción de uno- y ocupan un importante lugar de prestigio y ejecutoria reconocidos -cuatro de ellos, entre otras cosas y razones, forman parte del reducido elenco de artistas gallegos pintores que integran el proyecto editorial Nova Galicia-. Dinastías Y, por otra parte, destaca en esa presencia plural la de la poderosa y numerosa dinastía artística Quesada-Legido, representada en la ocasión por Jaime Quessada, su hermano Fernando y la mujer de éste -Ana Legido-, así como Marieta Quesada -hija de Fernando y Ana-, la cual muestra un cuadro de gran formato acreditativo de la categoría que se le reconoce a nivel europeo. Además, forman la muestra Falcón -expresionista de lo cotidiano y más concretamente del paisano y el paisaje gallegos contemplados desde un prisma de saudade y morriña-, Gracia Risueño -pintora naif, como Ana Legido-, Caíno -de nombre real, Claudio Vasconcellos-, Barreiro, Maite Vázquez -presenta también tres de sus esculturas-, Alexandro y César Taboada -que llena el escaparate de la galería con tres pinturas-.