Crónica | Una pequeña que nunca llegó La familia de Gonzalo Sánchez esperaba la visita de Maglaha. Tras varias noticias contradictorias, la niña no llegó a Ourense desde el Sahara
16 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«¿Cómo es posible?», se pregunta Gonzalo Sánchez. «¿Cómo es posible que finalmente Maglaha no esté con nosotros?». En la reunión de las familias acogedoras que se realizó en Semana Santa, la familia de Gonzalo supo que de nuevo, y por segundo año consecutivo, Maglaha viajaría a tierras ourensanas. Pero la odisea comenzó el primer día de junio. En ese momento les confirman a las familias que todos los niños llegarán a Ourense. Todos menos una, Manglaha. Las razones son parcas: «La niña tiene miedo al agua y este año no va a viajar a España, ya que está descontenta». Gonzalo cuenta cómo el 20 de junio, en la reunión de la asamblea en Ourense se expuso el caso. «No importa, si la niña no quiere meterse en el agua, no hay problema». Y es que el hecho de que Manglaha no repita en su familia y que se indique que está descontenta es un hecho que desagrada a Gonzalo Sánchez, ya que indica que esas afirmaciones pueden llevar a connotaciones oscuras que no existen: «A la niña nunca se le ha presionado a entrar en el agua», indica. El caso es que una semana antes, la madre de Maglaha llama a casa de Gonzalo. Ésta le dice que la niña tiene miedo al agua. Le repite llamada días después. En esta ocasión la madre les dice que le están convenciendo y en la última llamada le asegura que la niña viajará. Gonzalo se presenta en el aeropuerto el día de la llegada de los pequeños y Maglaha no está allí, pero entre los niños, -según le comentan- corre el rumor de que la niña ha viajado y está en Galicia, pero ni desde la delegación de Ourense ni Gonzalo saben nada. Pagar el pato La familia Sánchez piensa que quizás han pagado el pato. Ellos han sido por el azar los que han salido perjudicados de las relaciones tensas que se viven entre la delegación provincial y autonómica y no entienden el por qué. Gonzalo asegura desde siempre a apoyado la causa saharaiu y que lo que más le interesa es darle la oportunidad a un niño para que viva unas vacaciones diferentes. «Haces el favor a un niño, pero también te lo hacen a tí», indica. El hecho de que desde la organización no se haya aclarado la situación con Sánchez, hace pensar a la familia que la niña pueda estar en Galicia pero quizás con otra familia. «Quizás una familia con más dinero», comenta. Ahora, cuando han pasado casi quince días desde la llegada de los niños y del disgusto de la familia de Gonzalo, asegura que sí volverá el próximo año a repetir la experiencia, siempre y cuando se aclaren las cosas y no vuelvan a pasar por la odisea de este verano. De momento aguardan a la decisión de la delegación ourensana respecto al futuro.