Los niños saharauis que participaron en el programa «Vacaciones en familia» en la provincia de Ourense regresan a Argelia Mueigui Brahim, Ali Salem, Hbarka Alima y Bachir Siai, son cuatro de los cincuenta y ocho niños saharauis que disfrutaron de dos meses -del 7 julio al 7 de agosto- de estancia en la provincia de Ourense, gracias al programa «Vacaciones en familia». En este caso en O Carballiño, a donde llegaron procedentes del desierto de Tinduf en Argelia, al que regresan esta tarde. Una iniciativa que ha cumplido este verano siete años. Surge de la colaboración entre la Consellería de Servicios Sociais de la Xunta y la Delegación del Frente Polisario en Galicia. Han sido sesenta días de nuevas e inéditas experiencias, para los que participaban por primera vez en este peculiar viaje, y de reencuentros, para los que ya son «expertos» en la materia.
06 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Sólo tienen entre 7 y 12 años pero ya saben lo que significa vivir del lado más difícil de la moneda. Su infancia transcurre entre la inmensidad de la arena del desierto y la provisionalidad de una vida que cada vez se prolonga más convirtiendo lo transitorio en habitual. Desde 1995 la provincia de Ourense se ha sumado al programa Vacaciones en familia que tiene un único objetivo: Sacar a niños y niñas saharauis de las terribles condiciones que padecen durante los meses estivales en Argelia. Se les ofrece la posibilidad no sólo de unos días de descanso y de intercambio cultural sino también la curación, en los casos que es necesario, de dolencias que ni siquiera se les habían detectado. A cambio ellos aproximan la causa saharaui a las familias de acogida y a su entorno. Ajenos a la dura realidad que les ha tocado en suerte los niños disfrutan de su estancia en Galicia sin prisas pero sin pausas. Los cuatro saharauis-carballiñeses, tras el período de adaptación -en algunas ocasiones bastante duro- a su nuevo entorno, dejan hoy un hueco muy difícil de cubrir y un recuerdo aún más inolvidable. La profundidad de los ojos negros de Mueigui, Ali, Hbarka y Bachir habla por sí sola. Del desconcierto, resquemor y curiosidad de los primeros días en O Carballiño sólo queda la inquietud infantil de querer conocerlo todo. La piscina, el río y el mar se han convertido en sus aliados más inseparables del verano, para muchos fueron las primeras palabras que aprendieron. El cine, alucinante. Los árboles y las flores, impensables. Un mundo de sensaciones para incorporar a unas maletas que hoy emprenden el regreso llenas de ropa, zapatos, juguetes y, sobre todo, del afecto de unas familias que han demostrado su generosidad a cambio de una experiencia inolvidable.