Las inquietudes de este grupo no son sólo educativas sino también sociales. Sus integrantes no son nuevos en estas tareas. Algunos de ellos trabajan en la ONG Okendonemu -que significa abrazar- y otros forman parte de un grupo de investigadores de libros infantiles y desarrollan actividades educativas. El objetivo de la Benposta coreana no será meramente docente. El grupo que visitó Ourense esta semana quiere también ayudar a los niños de Corea del Norte que, según afirman, «atraviesan grandes dificultades y no tienen cubiertas necesidades básicas y carecen de medicinas y alimentos». El circo ha sido otra de las cuestiones que ha llamado su atención. No lo consideran un mero espectáculo sino un medio para transmitir un mensaje de paz. La pirámide que simboliza al Circo de la Ciudad de los Muchachos se levantará en Corea en octubre: en la pista no sólo dejarán sus números sino también los posos del ideario de Benposta. Y es que aunque todavía no hay plazos fijados, el objetivo está claro: Construir con ladrillos la filosofía del Padre Silva.