Suelo industrial sin ritmo ni plazos

E.A.R. O CARBALLIÑO

OURENSE

SANTI M. AMIL / SONIA PACIOS

El parque ribadaviense se anunció en 1989, año del primer proyecto de Valdeorras, también inconcluso La sucesión de proyectos interminables en Ourense se concentra en grandes bloques temáticos, en los que la urbanización del suelo empresarial ocupa un capítulo importante. En este caso los agentes sociales son especialmente exigentes, ya que la dotación de suelo industrial se relaciona con la creación de empleo. Pese a ello los plazos se van superando. Este es el caso concreto de los parques de Valdeorras y Ribadavia. Prometidos en el 89 y sin terminar en el día de hoy, no existen fechas concretas para su apertura. Mientras el suelo de A Raña aguarda que se compacten las parcelas, en Ribadavia se está cimentando la zona.

16 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La ocupación del suelo industrial seguirá siendo un reto en esta década. A Raña. El primer proyecto que no llegó a cuajar, se gestó en el 89, aunque en 1996 se adjudica a Copasa. El 17 de octubre de 1995 el alcalde, Julio Gurriarán, anunciaba una entrevista con Cuiña para agilizar la obra. El conselleiro no le recibió. Eso sí, el 10 de enero de 1996 el conselleiro decía en O Barco que la primera fase comenzaría ese mismo semestre. Un año después, 12 de enero de 1997, cambia la fecha: septiembre. En ese mismo mes, Copasa «espera finalizar del polígono antes de que acabe el año». Al año siguiente, 1998, Baltar visita O Barco y anuncia el 21 de enero la próxima adjudicación de la obra del puente de A Raña. El 20 de abril, Gurriarán dice tener un «compromiso verbal» sobre ella. El 7 de enero de 1999 La Voz publica sus proyectos de ese año: «El nuevo año marcará el final de las primeras obras del polígono industrial». El 18 de mayo de 2000 se anuncia que Repsol estará en A Raña y y que el proyecto de puente se verá «la próxima semana». San Cristovo. El debate sobre la necesidad de un parque empresarial se abrió en 1989, siendo alcalde Antonio Lorenzo. El proyecto daría sus siguientes pasos en 1991 con la firma del convenio entre el Concello - Vázquez Pérez como alcalde- y Cuiña. La idea inicial era la urbanización de cuatrocientos mil metros cuadrados y 1.450 millones de inversión. El 11 de junio de 1996 La Voz publica que «El Concello aceptará un parque empresarial reducido». La zona se queda sin superficie y sin un Aula da Natureza para la que en noviembre de 1995 había 25 millones. Los comerciantes exigen a Baltar en noviembre de 1996 celeridad con la obra. El 25 de febrero de 1997 el alcalde, Jaime Dávila confía en que las obras comiencen ese año. En julio Xestur les envía el proyecto. Comienza la burocracia. El 26 de enero de 1998 el mismo Dávila anuncia la obra para marzo y el PERI para el verano. La primera piedra vuelve a anunciarse el 16 de marzo del 99 para ese mismo mes. La obra se convierte en una «prioridad» para el siguiente alcalde, Pérez Iglesias. En enero de 2000 dice que será en marzo. El 1 de junio pasado, para fin del verano.