Los vecinos afectados por las lluvias y las inundaciones acuden a los concellos para solicitar ayudas Una vez que las aguas de los ríos ourensanos parecen haberse reconducido a su cauce, las personas que han tenido que vérselas con los desbordamientos de los ríos Miño, Avia y Arenteiro, están ahora inmersos en un largo periplo: la gestión de ayudas económicas con las que paliar los daños.
09 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Otras familias esperan a que con la retirada de la piedra de la muralla de Ribadavia, que comenzó ayer, se perciban los daños en las viviendas cercanas. El plazo para solicitar ayudas es demasiado corto y todos los municipios apuran los plazos ante el temor de que la partida económica se agote en poco tiempo. Mientras, los afectados rebuscan entre sus papeles, mantienen la mirada en el cielo y en las aguas ante el temor de un tercer anegamiento. A lo largo de esta semana todas las personas que han sufrido pérdida o han visto deterioradas sus viviendas en los días de Reyes tienen el plazo abierto para presentar sus reclamaciones. La imagen del día en el Concello de Ribadavia fue, durante toda la mañana, la de aquellas personas que han perdido parte de sus enseres, y en algunos casos todo el material de sus negocios, en uno de los azotes de lluvia y viento. Hasta el viernes está abierto el plazo para pedir ayudas por el segundo temporal. Mientras tanto el municipio recupera la calma, repitiéndose los problemas de limpieza en el Centro de Saúde, en el que la sala de fisioterapia se inundó de nuevo. Mientras Ribadavia invita a los vecinos a presentar partes de daños, el alcalde de O Carballiño hacía público su balance de pérdidas en infraestructuras públicas. Según las estimaciones técnicas los daños se valoran en 97 millones de pesetas.