Estamos en la cuenta atrás para la celebración de las elecciones autonómicas de Extremadura. Existe una gran expectación por el resultado. La mayor parte de los sondeos demoscópicos otorgan la victoria al PP de Guardiola, al mismo tiempo que una subida significativa a Vox y una caída importante el PSOE. Pero el resultado de las encuestas deja a los populares a las puertas de la mayoría absoluta, dependiendo de Abascal para gobernar.
Y este es el gran problema del partido de Feijoo, que atisba el poder incluso en España, a pesar de la resistencia de Pedro Sánchez a someterse a unos comicios, pero a costa de cargar con la mochila tóxica que es Vox. En cierta medida, lo que hará Feijoo una vez que gane las elecciones cuando se celebren (si gana) viene siendo lo que ha hecho el actual presidente del Gobierno, que es frecuentar sus propias compañías tóxicas. Feijoo gobernará con inestabilidad, se escorará más a la derecha y tendrá que renunciar a cuestiones que el PP lleva asumiendo como propias desde hace tiempo. Probablemente, su liderazgo en el partido se verá reforzado con su llegada a la Moncloa, porque siempre es más fácil dirigir a los propios desde el poder, cuando se tiene todo un Estado desde el que alimentar una multitud de bocas que piden como si no hubiera un mañana.
Pero habrá que ver su capacidad para mantener con mano firme el pulso a un socio de Gobierno que si por algo se caracteriza es por su condición de elemento desestabilizador. Vox, que cuenta con un nada despreciable apoyo social, quiere echar abajo derechos y logros sobre los que hasta hace muy poco había cierto consenso entre el PP y el PSOE y, por extrapolación, entre la gran mayoría de los españoles.
Mientras tanto, en Galicia la situación camina por otros derroteros. La última encuesta de Sondaxe calca a la que se elaboró en el pasado mes de septiembre. Rueda sigue inamovible con sus 39 diputados y mantiene la mayoría absoluta, mientras que el BNG se alza hasta los 25, el PSdeG se queda en 10 y Democracia Ourensana mantiene su único representante. Es cierto que el sondeo no recoge todavía el más que seguro malestar entre la militancia socialista por los casos de acoso sexual. Y no se sabe el beneficio que de ello pueden llegar a sacar tanto los nacionalistas como los populares. En cualquier caso es una situación que no afectaría a la mayoría absoluta de Alfonso Rueda.
Es muy destacable que Galicia sigue siendo un territorio libre de Vox, lo cual no quiere decir que no tenga votos. De hecho, empieza a asomar la patita. La evolución de los sondeos desde las elecciones del pasado año dice que el partido de ultraderecha ha subido del 2,3 al 4,4 %. En cualquier caso, Galicia es una isla de estabilidad y el Bloque (la CIG) no consigue darle la vuelta a la situación por más que apuesta por agitar las calles. Mientras tanto, los tambores electorales centran la atención en las tierras extremeñas, donde se podrá valorar el nivel de la crisis del PSOE.