Los cautivos Sánchez y Feijoo

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Javier Lizon | EFE

16 sep 2025 . Actualizado a las 11:52 h.

Vamos con la película. El cautivo de Alejandro Amenábar no es mala, es peor. Es como pegarle a un padre. ¿Qué le ha pasado a este chico? ¿Se le olvidó hacer cine? Desde luego, conmover con lo que cuenta no lo consigue con ese Argel absurdo. Pobre Cervantes. Recibió palos en vida hasta su muerte y se los siguen dando ahora en forma de pastiche. Amenábar está para rodar la próxima temporada de Aquí no hay quien viva. Pero los auténticos cautivos de la política española hoy en día son otros: Sánchez y Feijoo.

No hay más que echar un ojo a las encuestas, incluso al artefacto que Tezanos cocinó para el CIS, para darse cuenta de que el presidente del Gobierno y el líder de la oposición son los dos rehenes de sus circunstancias. Claro que ¿quién no lo es? Pedro Sánchez lleva ventaja en su cautiverio, por algo está al mando y tiene el botón mágico de la convocatoria de las elecciones generales, que solo él puede pulsar. Y no lo hará. Está poniendo todo su empeño en quedarse hasta el último voto a su izquierda. Sabemos que Sánchez está cautivo en esta legislatura a la vez de Otegi y del PNV, al mismo tiempo de ERC y de Junts, al tiempo de Sumar, con el que gobierna, y de Podemos, que se le está escapando. Del Bloque y de los canarios. El presidente es un animal político y el rey del relato. Siempre va un paso por delante, «Israel como Rusia no debe participar en las competiciones deportivas».

Ahora ha expuesto sus naves a esa proeza de que el PSOE recupere la o de obrero a lo grande. Abraza las políticas sociales, viviendas para jóvenes, y la causa palestina, con el fin de quedarse todos los votantes zurdos. Ya tiene el BOE, con sus continuas subidas de las pensiones, para amarrar los millones de votos de los pensionistas. Cree Pérez-Reverte que, incluso en una derrota, Sánchez seguirá como jefe de la oposición, liderando el PSOE para protagonizar un regreso como el del Cid Campeador. No lo descarto. Sánchez es político o no es. Y sabe que el otro gran cautivo, pero sin la capacidad de maniobra de gobernar ni de firmar el BOE, es Feijoo, su principal rival y enemigo.

Feijoo está preso de Santiago Abascal. El PP pierde votos, hablan de un millón nada menos, por la extrema derecha de Vox. El PP intenta con el hooligan Tellado neutralizar esa fuga, pero es una pérdida de tiempo y de inteligencia. La copia nunca sustituirá al original. El original ultra es Vox y nadie del Partido Popular, por muy intenso que se ponga, llegará a captar votantes en esos lares. Aparte de que nadie se cree a un Feijoo en plan radical. Deben intentar pescar en el caladero de centro, que abandona relativamente Sánchez. Digo relativamente, porque no tiene un pelo de tonto. Los electores del quinto y el sexto piso, los que cumplieron los cincuenta y los sesenta, los del baby bum, son los que pueden atenuar el subidón de votos que tendrá Vox. Un PP que gane con un Santiago Abascal inmenso ¿cuánto puede durar en el poder? De ahí que me crea la teoría de Reverte de un Sánchez que jamás abandonará la primera línea política por si acaso tiene que rescatar a España de los ultras que maniatarán a Feijoo.