Un divorcio duro

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MI MUNDO ES OTRO

OPINIÓN

Tarek | EFE

23 jun 2023 . Actualizado a las 10:12 h.

Los políticos son personas que cometen errores, sin embargo, es difícil que uno que ha metido la pata hasta el fondo salga al día siguiente a pedir disculpas. No les va en su ADN. Pertenecen a otra casta que los coloca en una superioridad moral que los ciudadanos de a pie no acabamos de comprender. Lo hacen los de derechas y los de izquierdas. Lo vimos con Irene Montero con la ley del solo sí es sí y lo hemos visto ahora con Feijoo. Porque si Feijoo en un mal momento es capaz de soltar que lo que le pasó a Carlos Flores, candidato de Vox por Valencia, fue «un divorcio duro», al día siguiente podía rectificar y pedir disculpas por su lapsus. Carlos Flores fue condenado a un año de cárcel por acoso y coacciones a su mujer. Y esa cuestión no es baladí. No se puede frivolizar con la violencia machista, como están queriendo hacer ahora desde el PP en una huida hacia adelante con Vox. Lo hacen para quitarle hierro diciendo que la lucha contra la violencia machista es, para ellos, una «obviedad» con el fin de desviar la atención de una campaña que prefieren llevar a lo económico y a otros asuntos «mayores». Como si la violencia y la igualdad no lo fueran. Y el error es pasar de puntillas y no marcar una línea roja con Vox en esto, para que sus votantes y sus no votantes entendamos si el futuro presidente del Gobierno, en caso de que lo sea, tendrá las manos manchadas por no haber sido rotundo y disculparse. No es un divorcio duro ni un crimen pasional. Ni se puede pegar un poquito. No se puede blanquear el terrorismo contra las mujeres. Este año han asesinado a 43 y desde que hay recuento, desde el 1 de enero del 2003, son 1.203 mujeres. No es una cuestión ideológica ni semántica ni terminológica: los hombres matan a las mujeres por ser mujeres. Y si lo sabe, señor Feijoo, pida perdón y marque distancia.