Castilla y León no es Turingia

Fernando Salgado
Fernando Salgado LA QUILLA

OPINIÓN

Isaac Buj

15 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El mismo día en que Núñez Feijoo presentaba sus avales, Mañueco abría las puertas del Gobierno de Castilla y León a la extrema derecha. La fecha no fue elegida al azar. Anticipar el acuerdo con Vox, mientras el PP seguía formalmente descabezado, le permitía a Feijoo colocarse de perfil, evitar que su imagen de centrista saltase por los aires a la primera de cambio y endilgarle a su antecesor el triste honor de incorporar la ultraderecha a un gobierno por primera vez en democracia.

Dudo que el todavía candidato haya logrado su propósito de mantenerse al margen. Pablo Casado no solo rehusó el honorífico regalo post mortem, sino que se presentó ante sus correligionarios europeos como garantía contra la extrema derecha y cruzado contra la corrupción. Y Donald Tusk, presidente del Partido Popular Europeo, tachó de «capitulación» y «triste noticia» el pacto de gobierno suscrito por el PP y Vox. Pero Feijoo no se dio por aludido y, como si lo sucedido en tierras castellanas le fuese ajeno, continúa amagando retóricamente con desmarcarse de Vox: «Es mejor perder el Gobierno que ganarlo desde el populismo». La frase se las trae: si el líder in péctore del PP cree lo que dice, sépase que todavía puede desatar lo que Mañueco, con o sin su aquiescencia, ató en Castilla y León. Y, si no, que le pregunte a Angela Merkel.

En febrero del 2020, los democristianos del CDU y los ultraderechistas de Alternativa para Alemania pactaron el Gobierno de Turingia. Angela Merkel calificó de «imperdonable» el acuerdo y obligó a revertirlo. El primer ministro elegido, el liberal Thomas Kemmerich, duró menos de 48 horas en el cargo. Desde entonces, en Turingia gobiernan los comunistas de Die Linke (La Izquierda), con el apoyo de socialdemócratas y verdes. Merkel se jubiló y fue sustituida al frente de la CDU por Friedrich Merz. Miembro del ala más derechista del partido, Merz dejó clara desde el principio su posición ante la extrema derecha: ««Quien alce la mano para proponer cooperar con Alternativa para Alemania se encontrará al día siguiente con un proceso de expulsión».