Ellas fueron científicas y genios

Ariana Fernández Palomo FARMACÉUTICA, INVESTIGADORA EN INFORMACIÓN CONTEMPORÁNEA EN LA USC Y PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE CIENTÍFICAS GALLEGAS LA CIENCIA ES FEMENINO

OPINIÓN

19 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace unos días, la matemática Elena Vázquez Cendón contaba en La ciencia es femenino que María Josefa Wonenburger, prestigiosa matemática también, a la que conoció personalmente en sus últimos años en Galicia, tenía una excelente actitud vital, lo que determinaba que fuera una persona con especial «tendencia a ser feliz». Actualmente, y desde el 2007, la Xunta galardona anualmente a las mujeres científicas de Galicia con el premio María Josefa Wonenburger Planells, pero la matemática de Oleiros tuvo que cumplir 80 años en el anonimato para ser conocida en su tierra. Su doctorado en Yale no fue reconocido y la segunda tesis doctoral que realizó en el CSIC tampoco fue válida por un formalismo administrativo.

El reconocimiento le llegó en el 2007 como socia de honor de la Real Sociedad Matemática Española y, en el 2010, como doctora honoris causa por la Universidade da Coruña (UDC). La verdad es que Wonenburger era un genio de los números y consiguió en 1953 la prestigiosa beca Fullbright. Una vez en Yale, desarrolló con el algebrista Nathan Jacobson su tesis doctoral.

Al regresar a España, el sistema educativo de la dictadura no le reconoció su investigación y decidió volver a hacer una tesis. Su director sería el matemático trivés Germán Ancochea, que entonces dirigía el Instituto Matemático Jorge Juan del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), en Madrid. Los problemas administrativos impiden, una vez más, su doctorado en España. Regresa a Norteamérica, esta vez a Canadá, como profesora de la Universidad de Toronto. Allí dirige varias tesis y concretamente la de un brillante alumno, Moody, uno de los autores del álgebra de Kac-Moody.