Menos es más

Cristina Sánchez-Andrade
Cristina Sánchez-Andrade ALGUIEN BAJO LOS PÁRPADOS

OPINIÓN

13 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay una sensación importante que, en esos días frenéticos de oferta cultural ilimitada, hemos dejado de sentir: la satisfacción de terminar algo. Últimamente yo me he afianzado en el hábito compulsivo de picotear series, películas o lecturas. Picoteo en las redes sociales, en los periódicos o revistas online, en Netflix, HBO o Filmin. Seducida por la idea de descubrir nuevas voces, o tal vez porque los comienzos son gratuitos, hago incursiones en cientos de novelas del ebook. En lo que respecta a los libros en papel, a veces me obligo a acabar, sobre todo lo que he comprado (¡los libros son caros!), pero entonces se cruza en mi camino otro título distinto que me seduce y olvido que en el anterior no pasé de la página veinte. Todo me cansa. Nada me parece que valga la pena. ¿Seré yo o son los nuevos hábitos de lectura? No lo sé. Porque, aunque tal vez lea y vea más cine que nunca, me falta esa sensación gratificante -que en el fondo es de nostalgia, porque cuando un libro o una película te gustan te quedarías a vivir en ellos para siempre- de terminar, de dar las cosas por concluidas.

Por eso me gustan los libritos de la colección Nuevos cuadernos de Anagrama, cuya longitud no va más allá de 40-50 páginas: en su lectura está el fulgor de lo breve, ese fogonazo de felicidad que solo trae la poesía. Se trata de la nueva versión de una vieja colección que marcó una época en los 70, los Cuadernos Anagrama, con la característica de que son cortos, contundentes y muchas veces combativos, además de tener un precio económico (menos de 8 euros). Hace poco me metí en la página de Anagrama y escogí tres: Ganarse la vida, de David Trueba; El año que nevó en Valencia, de Rafael Chirbes, y El Secreto o no, de Claudio Magris. El primero es un canto a la vida, en el que Trueba narra su infancia y cómo devino escritor, todo ello con el optimismo y el humor que le caracterizan. El segundo es un relato tierno y perturbador que tuvo lugar durante la infancia de Chirbes y que marcó un punto de inflexión en su vida. El librito de Magris dice (citando a Singer) cosas tan bellas como que «existen secretos que el corazón no puede revelar a los labios y terminan en la tumba. Los sauces los murmuran, los cuervos los graznan, las lápidas hablan de ellos silenciosamente, en el lenguaje de la piedra». Hoy, como nunca antes, menos es más.