Los jueces, los políticos y sus poderes

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

Eduardo Parra

04 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Dos políticos y dos jueces en funciones políticas, uno consejero autonómico y otro ministro, son los negociadores para la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Es decir, profundos conocedores de los objetivos de sus partidos y de la dinámica relativa al Consejo del Poder Judicial. Esta vez la parálisis en la renovación es la de más larga duración: Desde diciembre del 2018 han pasado ya dos años y dos meses de la caducidad del Consejo. Y no es la primera vez, la segunda en retraso fue en noviembre del 2006, renovación que no se hizo hasta casi dos años después, en septiembre del 2008. En ambas ocasiones el Partido Popular no gobernaba. Las otras renovaciones, en 1986 y en 1990 ,se realizaron sin retrasos, mientras que en 1996, año electoral, se demoró ocho meses y en el 2001 tan solo cuatro meses. Sigan ustedes la ruta de las mayorías y minorías parlamentarias y podrán encontrar razones o sospechas en tales retrasos.

Apenas es necesario seguir los ensayos del profesor Alejandro Nieto, uno de los benéficos (no todos lo han sido) presidentes que ha tenido el CSIC, para saber y conocer del interés de los políticos en controlar el Consejo General del Poder Judicial. Como señala el profesor Nieto, «en la partida, quien coloca las piezas (los jueces) es el CGPJ. Quien domina al Consejo domina el tablero y la estrategia no puede ser más sencilla: la conquista del Consejo y, desde allí, la ocupación del tablero». Nada nuevo ahora para tener un control político sobre el Consejo del Poder Judicial, pero si algunas novedades por el descaro en confesar tal control, como el mensaje del Senador Cosidó «controlando la Sala Segunda desde atrás», o el descaro en hacer públicos los vetos a jueces por participar en tribunales que emitieron sentencias, luego corroboradas por el Supremo, que los populares consideraron lesivas.

Los ensayos de Alejandro Nieto son siempre amplios y arriesgados, pero encontrarán que su atención al desgobierno se adentra, desde hace ya 15 años, en el proceloso mundo de los jueces y su poder constitucional; lean si no El desgobierno judicial, continuado -doble huelga de los jueces del 2009 (¡quién se acuerda!)- con El malestar de los jueces y el modelo judicial. En ellos están compendiados los grandes males del poder judicial, intermediado por el poder político sobre los jueces y su carrera, y los de la Administración de justicia, a la que dedica una adjetivación exhaustiva. Acudan también a los trabajos del profesor José Ramón Parada, entre ellos su discurso como honoris causa por la Universidad Carlos III, donde abunda en los males de un poder judicial politizado y una administración ineficaz. Por todo ello, un hipotético acuerdo de renovación del Consejo del Poder Judicial no resolverá las carencias del poder judicial, sin que tampoco se pueda esperar un compromiso político sereno de los partidos para afrontar las grandes reformas necesarias en la justicia y su poder. Lean y disfruten, o desesperen, pero no se llamen a engaño.