Balance científico del 2020


el 26 de abril recordaba en esta columna unas palabras del Nobel de Química Roger Kornberg durante su visita a Galicia en el 2009 en el marco del Programa ConCiencia. Decía que la ciencia actual sería capaz de solucionar todas las enfermedades si no tuviese limitaciones de fondos. El covid-19 ha dado un ejemplo: colaboración entre competidores y financiación sin precedentes han hecho posible que tengamos ya vacunaciones, apenas 11 meses después de la secuenciación genética del virus; un tiempo récord. Este es, sin duda, el avance científico del año y así lo ha bendecido la revista Science en su balance de 2020, destacando además hitos en otras áreas. Se comprendió que el origen de cortos borbotones de energía electromagnética que nos llegan del espacio está en estrellas de neutrones que son los imanes más potentes del Universo; el método de edición genómica (Nobel de Química 2020) ha tenido su primer éxito clínico; se entendió la gran inteligencia de las aves; se encontraron las pinturas rupestres más antiguas; se alcanzó superconductividad a temperatura ambiente (aunque solo a alta presión); se consiguió que la inteligencia artificial prediga la forma de las proteínas; se abrió la puerta a un control del sida que evite la toma de medicamentos y se ha mejorado la precisión de la predicción del calentamiento global. Estos balances lo dejan a uno con la boca abierta, pero lo mejor es que la ciencia corre cada vez más rápido: en el 2021 serán más y mejores.

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