Malos tiempos...


La cara de compungido que pone Pedro Sánchez cada vez que se dirige a los españoles es un indicativo de que sabía perfectamente, desde hace semanas, que se iba a producir un crecimiento exponencial de contagios... y que no había ya forma de pararlo. Juan José Badiola, en un artículo publicado ayer en este periódico, asegura que «las autoridades sanitarias no disponían en un principio de una información real del grado de expansión de la epidemia». No me lo creo: tenían los datos de cómo evolucionan todos los años las infecciones en la fase pico de la gripe común; los datos de la pandemia de gripe A de hace una década, y, sobre todo, los datos de lo que estaba pasando con el coronavirus en China y Corea.

Si los responsables de la sanidad no son capaces de ver eso, deberían dejar sus puestos a personas más competentes.

Hemos ido siempre a remolque. Un ejemplo palmario es que no se empezara a levantar el hospital de campaña de Ifema el mismo día que se declaró el estado de alarma, en vez de esperar una semana. Aunque se hizo rápido (en 48 horas), quizá nos hubiéramos ahorrado las imágenes de pacientes tirados en el suelo en las uci madrileñas.

El Gobierno ha estado más preocupado de recortar la libertad de movimientos que de gestionar la crisis con precisión de bisturí, lo que hubiera supuesto asegurar el suministro de materiales clave (mascarillas, respiradores) y aplicar cuarentenas diferentes según la virulencia de cada foco de la enfermedad. ¿Por qué la población de Galicia (61 contagios por cada 100.000 habitantes) tiene que soportar las mismas medidas que el País Vasco (148), Madrid (219) o La Rioja (292)?

Sobre esto último habrá que estar muy pendientes de las cifras de países como Alemania, Holanda, Bélgica, Francia o Reino Unido, que no impiden a sus ciudadanos salir una mísera hora cada día para que les de el aire. Y de momento su tasa de infectados es inferior a la de España. El departamento de infografía de The Washington Post -dirigido por Chiqui Esteban, antiguo compañero de La Voz de Galicia- publicó una simulación que revela que es imposible aislar completamente a la población enferma de la sana, y que el distanciamiento social funciona mejor que las cuarentenas forzosas. Firmado por Harry Stevens y traducido por el propio rotativo a varios idiomas, este trabajo se ha convertido en la noticia más leída de la edición digital del Post en toda su historia. Es lo que dicen los datos, y la lírica la dejaremos para otro día.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
16 votos
Comentarios

Malos tiempos...