El caso de la «causística»


Más marcados por nuestro encierro que Edmundo Dantès por el suyo, seguimos con atención la marcha de la pandemia. De los personajes con papel destacado en el drama tenemos noticia por los periódicos, la radio y la televisión. Cuando el presidente del Gobierno usa un barbarismo, los diarios pueden ser duros y subrayarlo, o ignorarlo, si la importancia de lo que se anuncia está por encima de esos asuntos menores. La radio y la televisión son en esto testigos crueles, aunque la fugacidad del mensaje en esos medios -no así en YouTube- es salvadora.

El último presunto gambazo consistió en emplear causística por casuística. «Hemos tenido un debate muy detallado de cuál es la causística», dijo en una conferencia de prensa. Casuística, derivada de casuista, del latín casus ‘caso’, significa ‘conjunto de casos’ y ‘consideración de los diversos casos particulares que se pueden prever en determinada materia’. De una disposición legal se dice que es casuística si contiene una regulación muy pormenorizada, y, en teología moral, casuística es la aplicación de los principios morales a los casos concretos de las acciones humanas.

El presidente pudo sufrir un lapsus linguae, muy comprensible, o pensar que con el sustantivo que empleaba no se refería a casos, sino a causas. Se confirmó que fue un lapsus cuando lo repitió días después en el Congreso e inmediatamente corrigió el error. Muy bien.

Pero el de la causística no es un fenómeno nuevo. Aparece en numerosas publicaciones científicas, aunque en algunos casos en los que hemos indagado hemos podido comprobar que son meros lapsus calami, pues las causísticas de los títulos se convierten en casuísticas en los textos.

Habría que analizar las causísicas que se detectan en más de trece mil páginas de Internet para averiguar si hay un número significativo en las que se emplea con el sentido de ‘conjunto de causas’. Si así fuese, cabría considerar el reconocimiento de ese sustantivo, aunque como un hecho, no por su necesidad, pues esa causística puede ser sustituida perfectamente por las causas. Recordemos el precedente de problemática, cuyo uso con el sentido de ‘conjunto de problemas de una actividad’ fue combatido, hasta que su empleo generalizado llevó a incluir esa acepción en el Diccionario hace ahora 50 años, en el suplemento de 1970. Y eso que era suficiente con los problemas.

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