Ahora el gasto público

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

17 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Da un poco de reparo hablar de dinero cuando los infectados por el virus suben a razón de mil diarios, las UCI están a rebosar, el personal sanitario se desvive y sigue muriendo gente. Sin embargo, hoy es el día. Hoy el Consejo de Ministros tiene que abrir las arcas del Estado y disponer de cantidades quizá gigantescas para socorrer a empresas y personas. Y tiene que hacerlo ya, porque la Seat de Martorell abrió la gran autopista del expediente de regulación temporal de empleo. Quedémonos con estas siglas, ERTE, porque serán de las más utilizadas. Si el país está paralizado por la declaración de alarma, no habrá más producción, ni comercio, ni transporte que los de productos básicos, ni habrá empleo que se pueda sostener durante el tiempo que el virus nos acompañe. Que la alarma vaya a durar solo dos semanas no se lo cree ni el más optimista de los miembros del Gobierno.

Supongo que la mentalidad de izquierdas del Gabinete será muy sensible ante la nueva realidad. Supongo que, después de todo lo que los ministros actuales despotricaron contra las medidas de ajuste de Rajoy, ahora estarán dispuestos a que no falte de nada en protección social. Y supongo que serán especialmente perceptivos ante los sectores más desvalidos, que fueron también los sacrificados en la gran recesión del 2008. La ventaja de hoy es que estamos ante una crisis temporal. La crisis que empezó hace doce años era estructural y de una profundidad salvaje; había horadado los huesos del sistema.

A pesar de todo, el último Consejo de Ministros estuvo a punto de llegar a las manos. A un lado estaba Podemos, convencido de que no pasa nada si España incurre en un déficit descomunal, siempre que sea por una buena causa. Y no tiene enfrente a un PSOE, tiene a dos: uno, técnicamente puritano, que no quiere salirse de los marcos europeos y está representado por Nadia Calviño; el otro, técnicamente más izquierdista, lo representa José Luis Escrivá. Pelea de dos sensibilidades que se hizo inquietante este sábado, con dosis de filtraciones -Carmen Calvo cree que ha sido un delito- y sus terminales mediáticas, aprovechadas con descaro por los filtradores.

Este cronista no sabe mediar en ese asomo de conflicto. Espera que los contendientes lleguen hoy a la Moncloa con las decisiones maduras, aunque sea para incumplir el reformado artículo 135 de la Constitución, que tanto celebra todavía Rajoy en su libro. Espera que, si la mayoría vamos a salir tocados por el puñetero virus, que al menos los más débiles -débiles incluso de salud- no salgan, además, empobrecidos. Y espera que ese bicho no lleve a muchas empresas al camposanto. De una enfermedad se puede salir. De un cementerio, nadie sale por su pie.