El móvil no se toca

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

EDUARDO MUNOZ | reuters

17 oct 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La interacción con los dispositivos móviles ha evolucionado en el siglo XXI desde los teclados físicos a las pantallas táctiles, y en los últimos años a las órdenes de voz, gracias a los asistentes personales y la inteligencia artificial (IA). Pero la tecnología ha dado una nueva vuelta de tuerca a la relación entre humanos y máquinas y ya es posible controlar un smartphone sin necesidad de hablarle ni de tocarlo. En julio pasado se empezó a comercializar en España el LG G8 Smart Green, que cuenta con un revolucionario sistema denominado Air Motion, una de las innovaciones más llamativas presentadas en la última edición del Mobile World Congress.

Air Motion permite responder y finalizar llamadas, hacer capturas de pantalla o ajustar el volumen de una canción utilizando gestos tan simples como agitar una mano o deslizar la palma sobre el teléfono a unos centímetros de distancia. ¿Qué utilidad puede tener esto? La marca coreana pone como ejemplo «un amplio abanico de posibilidades y funcionalidades que el usuario podrá realizar mientras cocina con sus manos manchadas».

Este avance es posible gracias a la cámara ToF (del inglés time of flight / tiempo de vuelo) integrada en el frontal del terminal, que funciona a través de sensores infrarrojos y es capaz de reconocer el patrón único de las venas de la mano. El objetivo emite un haz infrarrojo sobre la palma y, dependiendo de cómo la hemoglobina de la sangre (diferente en cada persona) absorbe la luz, crea un patrón único de identificación que el teléfono almacena y encripta para la autentificación biométrica.