Las joyas del mar tenebroso


E uropa y gran parte del mundo navegó frente a Galicia durante los siglos. Muchos trazos de la historia universal están escritos en los fondos de nuestro Atlántico. Hay episodios dantescos. En octubre de1596, el Felipe II encargó a Martín de Padilla la formación de una segunda armada invencible para lanzarla contra Inglaterra. Sus objetivos eran varios. Uno, la venganza por el saqueo de Cádiz. Hay un dicho: la venganza y la tragedia suelen venir juntas. Otra era ayudar a los rebeldes irlandeses contra la corona de Isabel I. Se formó una flota fabulosa, con 126 navíos, con 12.000 hombres. Pues bien, el 25 de octubre de aquel mismo año, los pilló un temporal frente a Fisterra y 70 buques se fueron al traste, junto con la operación, y hubo unos 3.000 ahogados. Entre los que se fueron al fondo estaban La Capitana de Levante y Santiago el Mayor, con 30.000 ducados cada una. En 1987, el catedrático aragonés Manuel Martín Bueno excavó el galeón San Gerónimo. Y gracias. No hubo más. En 1995, unos piratas submarinos se llevaron de la ría de Corme y Laxe el tesoro del Douro, 25.000 monedas del vil metal que el vapor inglés llevaba en su caja fuerte cuando naufragó, en 1882. Un escándalo que llegó al Congreso de los Diputados, pero el oro voló e incluso se vendía por Internet. Cuentan algunos, sobre el todo el arqueólogo submarino gallego Miguel San Claudio, hasta unos 8.000 pecios en las costas gallegas. Expuestos a constantes expolios por piratas especializados, buceadores profesionales, pescadores y domingueros de los fondos. En el Mediterráneo, en el Mare Nostrum, tienen tres museos de patrimonio subacuático. Aquí, en el Mare Tenebrosum, que es el nuestro, no hay ninguno. Que lo hagan mirar.

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