Gallegos, ¿qué les parece?

Toni Cantó FIRMA INVITADA

OPINIÓN

FERNANDO VILLAR | Efe

05 oct 2018 . Actualizado a las 14:01 h.

Hace unos días tuve el honor de defender en nombre de mi partido una propuesta que vela por la igualdad y la libertad de todos los españoles. Porque de eso iba la cosa: de la libertad para poder competir en igualdad de condiciones por cualquier trabajo en la Administración pública. Del derecho de los españoles a tener a los mejores a su servicio desde un puesto público. Pretendíamos cambiar el requisito lingüístico, que actúa ahora como una barrera en las plazas administrativas, y modificarlo por un mérito que valore el conocimiento de las lenguas cooficiales a partir de un baremo que calibre su importancia en función del empleo. No es lo mismo un trabajo de atención al cliente que el de un cirujano.

En el momento de subir al atril sospechaba lo que me dirían los nacionalistas y los populistas. Sabía que el PSOE también podría votar en contra de nuestra propuesta, aunque esperaba que aceptaran su tramitación para negociar un texto en el futuro. 

Pero los nacionalistas, los populistas y el PSOE del doctor Sánchez superaron mis expectativas. Me llamaron enfermo, franquista, lanzador de bulos, mentiroso, hooligan, racista, sectario... Todo por pedir que los españoles puedan trabajar en cualquier lugar de España. Por luchar para que los ciudadanos tuvieran la mejor atención posible.