Querían circo y los jueces les dieron circo


Podemos y sus franquicias, el nuevo Partido Socialista Obrero Plurinacional (PSOP) -«¡Dónde vamos a parar!» (Peridis)- y los independentistas de distinto pelaje quisieron montar el circo con Mariano Rajoy de único funámbulo sobre la pista, y dos jueces del tribunal, de un total de tres, se lo concedieron de mil amores porque el pueblo lo pedía y ellos también son pueblo. 

Y ha habido circo y del bueno. Por primera vez en una democracia avanzada un presidente en ejercicio de un gobierno de monarquía parlamentaria ha declarado en persona como testigo ante un tribunal de justicia y la sesión ha sido retransmitida en directo, íntegramente y sin cortes, mientras el país se paralizaba y la plebe, sentada en la grada con entrada gratuita y chuches, reía y accionaba sus manos antes de bajar el índice para solicitar la muerte del equilibrista. Los gritos aumentaban cada vez que el insigne letrado de la renombrada y mundialmente famosa Asociación de Abogados Demócratas de Europa (Adade), (¡toma del frasco, Carrasco!), José Mariano Benítez de Lugo, que actuaba como acusación particular (¿particular?), interrogaba al presidente sabiendo que su tronío estaba siendo constatado por millones de humanos en cualquier rincón del mundo. ¡Era maravilloso escucharle y ver cómo entonaba, con qué dicción emitía sus sonidos y cómo enseñaba a las cámaras el mejor lado de su apolínea figura! ¡Mañana impagable! ¡Mañana memorable! ¡Día histórico!

Ya está consumado el acto, grabado y repetido hasta la saciedad, hasta el infinito y por los siglos de los siglos, en los medios de comunicación, en las redes sociales y en los distintos artilugios de la sociedad de la desinformación. ¡Rajoy es culpable! Y como lo es, el reincidente secretario general socialista, Pedro Sánchez, ha pedido, nada más acabar el circo y en una declaración leída con voz presidencial ante un atril con propaganda y escrita con antelación, que Mariano Rajoy piense en el interés de España y dimita por dignidad y para no arrastrar en su caída el prestigio de la democracia y las instituciones. Y su socio de futura moción de censura, Pablo Iglesias, ha dicho a continuación, en el Congreso de los Diputados y en coordinación con Sánchez, que hoy mismo hablará con el secretario general para forzar un pleno extraordinario en el que Rajoy rinda cuentas de su declaración como testigo en el juicio por el caso Gürtel. Ha apostado por mantener los cauces de colaboración para desalojar al PP y a Rajoy del Gobierno, tras la vergüenza que le ha causado ver a un presidente del gobierno declarando en un juicio por la financiación ilegal de su partido, por su tono de impertinencia y chulería ante el tribunal y por los privilegios de los que (a su juicio) ha disfrutado (en la comparecencia) y que no recibe cualquier ciudadano, como el de entrar por la puerta de atrás de la Audiencia Nacional. Ambos tienen razón: ¡Rajoy al paredón y los dos a cogobernar España, que lo piden el pueblo plurinacional y los grandes expresos europeos!

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