El campo se suicida

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Las fotos, los vídeos y las informaciones que La Voz ha dado sobre el drama de las granjas no deja lugar a dudas. 80 vacas muertas en Friol, Boiro y Chantada son de esas imágenes que no se olvidan. Un antes y un después. ¿Cómo se puede dejar morir a ochenta vacas, un tótem del campo gallego? ¿Qué se le pasa por la cabeza a alguien que deja morir a sus vacas? Porque, no lo olviden, para el dueño de una granja: son sus vacas. Cualquiera que conozca un poco el campo sabe que dejar morir a sus vacas es lo penúltimo que haría un gallego. Lo último sería morirse él. Nadie comete un crimen sin motivo. Hay factores externos que están agilizando el drama. La crisis golpea con dureza el campo. Como golpea el mar y otros sectores que fueron estratégicos, en este país que se nos desmenuza poco a poco, como orballo o calabobos. Es alucinante que Galicia, con una naturaleza prodigiosa, se esté matando así. Pero no es solo la crisis. Las administraciones también tienen la culpa. La poca frecuencia de los controles reduce la vigilancia en las explotaciones. Donde antes estaba el ojo del veterinario sobre el terreno, ahora pretende estar Internet. Y no es lo mismo. Hay dinero para saludar a Macri, pero hay que recortar en lo urgente. Lo urgente es evitar que se mueran nuestras vacas. En las emergencias sobra la burocracia. Hace tiempo que abandonamos al campo a su suerte. Vamos a ver rallies y a comer cocido. ¿Habrá una generación de gallegos que creen que el cocido viene de los centros comerciales? Fuimos la Suiza española, una de las despensas de Europa, para nada. O ¿estaremos a tiempo?