La pes(c)adilla del campo

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta PAISANAJE

OPINIÓN

Dicen quienes lo ven más de cerca, y a quienes les va la vida en ello, que el sector lácteo gallego está en un momento delicadísimo. Es seguro que ese mismo calificativo se ha escuchado decenas de veces antes: con la entrada en la UE, con la crisis de las vacas locas, con la supertasa... Pero algo de razón hay. Galicia no es, ni volverá a ser jamás, el país del millón de vacas. Ni el de las 50.000 granjas. Las que resisten ahora lo hacen soportando unos precios por la leche de risa; perdón, de llorar: poco más de veinte céntimos el litro. Con unos costes elevados y esta consecuencia inmediata: la morosidad en el campo se está disparando. Se ha duplicado hasta alcanzar, se estima, una media de 20.000 euros por explotación; 180 millones de euros. Que son impagos no solo a bancos, sino a otros proveedores del sector. La pescadilla que se muerde la cola, aunque sea tierra adentro.