Por desgracia, el uso de anabolizantes está muy extendido en los gimnasios, sin ningún tipo de control médico y sin que sus usuarios tengan en cuenta que son sustancias adictivas como cualquier otra droga. Todo el mundo quiere estar grande, y quiere conseguirlo ya, así que recurre a los atajos que normalmente proporciona el experto que lleva más tiempo entrenando. Son medicamentos que aumentan la masa muscular y la capacidad de recuperación, y que los médicos prescribimos a aquellos pacientes que los necesitan. Lo que está ocurriendo en algunos gimnasios, sin embargo, es que muchos chicos, a veces muy jóvenes, toman cantidades brutales de esos preparados, en ocasiones hasta cien veces las dosis que utilizamos en tratamiento, y lo hacen sin ningún tipo de control profesional; ninguno de ellos viene a pedirme consejo a mí ni a ningún médico. Las consecuencias pueden ser muy graves y acarrear importantes problemas de salud, como tumores hepáticos o atrofia genital. Y, pese a ello, conseguir anabolizantes en Internet es muy fácil. Es un negocio que produce muchísimo dinero.
Fernando Huelin es médico del Centro Gallego de Tecnificación Deportiva