Los insaciables


La cosa es perpetuarse en el poder sin meter la pata como Baltar. Que para ellos el mar esté como un plato, y el plato esté siempre lleno. Es la nueva (pero vieja) propuesta de Rajoy. No consiste en poner punto y final a un Senado de tebeo de Mortadelo y Filemón. No se trata de liquidar las omnívoras diputaciones provinciales. La solución a los problemas de este país es que en los ayuntamientos gobierne la lista más votada. Que ordene y mande, siempre y en todos los lugares, el PP o, en su defecto, el PSOE, exgrandes partidos empeñados en venirse abajo. Feijoo se sumó ayer al plan Rajoy a lo grande, afirmando que cuando partidos minoritarios pactan e impiden que gobierne la candidatura con más votos, esto, que hasta hoy mismo era lo más normal del mundo, «nos aleja de la democracia». La nueva democracia es, pues, que lo gobiernen todo, hasta la asociación de palilleiras, que las minorías desaparezcan, que no molesten, que se callen. Salvo, claro, en lugares como en Sada o en Cee, donde gobierna el PP y no es primera fuerza. Donde, sin darse cuenta, y siguiendo el discurso Feijoo, se están quedando sin democracia.

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Los insaciables