Paradojas de la vida. Los individuos más degenerados que dio la historia de la humanidad, los nazis, aplicaron el término degenerado al arte contemporáneo que no respondía a su ideología. Dicho arte, en el que estaba incluida la mayor parte de la vanguardia, fue criminalizado en Alemania a lo largo de todo el período en que el partido nacionalsocialista gobernó el país. Entre los estigmatizados, pintores como Picasso, Matisse o Chagall. Conocida la noticia de que se acaban de recuperar en Múnich 1.500 cuadros robados por los nazis, debe quedar claro que a pesar de su degeneración, las obras les resultaban golosas. El mariscal Göring, el mayor ladrón de arte que jamás haya existido, es un claro ejemplo de semejante expolio. Aunque sanguinarios y primitivos, los jerarcas nazis sabían que se cotizarían lo indecible, y se los quedaron. Pocos se echaron a la hoguera en los célebres autos de fe, por lo que miles de ellos están dispersos por el mundo. Que lo ocurrido en Alemania el siglo pasado sirva de aviso a navegantes. La extrema derecha se está volviendo a implantar peligrosamente en Europa, por lo que corremos el riesgo de que algo tan sublime como el arte vuelva a ser tachado de degenerado.