Causas, consecuencias

Laureano López
Laureano López CAMPO DE BATALLA

OPINIÓN

12 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

E n la desoladora mañana del 25-J solo se hablaba de una causa, de un solo causante -el maquinista Garzón, señalado por los a estas horas aún presidentes del ADIF y de Renfe- y en menos de 20 días ya tenemos a un alto dirigente del PP gallego, conselleiro de Infraestruturas y además de formación ingeniero, confesar abiertamente que el accidente del Alvia «no es fruto de una sola circunstancia, sino probablemente de muchas sumadas». Entre ellas, claro, figura como protagonista estelar la ausencia de un sistema de frenado ERTMS que lo dejó todo (y todo son 79 vidas, por no hablar de heridos, algunos aún en estado crítico) a la inspiración de una sola persona que, evidentemente, no estuvo a la altura de su responsabilidad. Se hablará mucho de las causas, pero en algún momento también tendrán que empezar a percibirse las consecuencias de una tragedia que duele mucho más, si es que puede doler más, cuanto más se sabe que con tan insoportable facilidad pudo evitarse.