El puzle sirio en Madrid

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

22 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Ninguna novedad en la entrevista que el diario Clarín le hizo al tirano Bachar al Asad. Con un discurso teóricamente perfecto sobre la democracia, se posicionó a favor de un diálogo nacional siempre y cuando no incluyera a terroristas, aunque no especificó a quiénes consideraba como tales: a los infiltrados de Al Qaida y afines o a toda la oposición levantada en armas contra él. Como era de esperar, manifestó que el conflicto, no guerra para él, era el resultado de la injerencia extranjera, se entiende que norteamericana, sobre la que se explayó. No sorprende que no haya mencionado el apoyo que recibe de Rusia e Irán, el cual no percibe como injerencia. Así, la noticia, no confirmada de manera oficial, sobre la venta de misiles rusos a Siria es una demostración más del apoyo del Kremlin a Damasco. Por otra parte, la cruenta batalla por Al Quseir, que sigue en marcha, ha sellado de manera indubitada la cooperación de las milicias libanesas de Hezbolá, financiadas por Irán, a sus hermanos chiíes en el Gobierno de Siria.

La reunión de estos días, en Madrid, de todas las facciones que integran la oposición siria, tan divididas como firmes en su voluntad de acabar con la dictadura, son una muestra del complejo puzle étnico, religioso y político sirio, en el cual, a pesar de la grave crisis humana y el posible contagio a otras zonas, tras el fiasco-fracaso en Irak, la comunidad internacional no se atreve ni sabe cómo intervenir.