Q ue no se puedan hacer chistes con los negros es racismo. El anuncio del futbolista Reina, en la televisión, es muy gracioso. Tú Reina, yo rey. Y hala, a celebrar la boda. Se desarrolla en una aldea del África negra. Y unos franceses han protestado, por lo que ese anuncio ha dejado de emitirse en Francia. No sabemos si son unos franceses negros o los mismos intelectuales blancos, progresistas, que defienden a Strauss Kahn. Que a un negro no se le pueda llamar negro es racismo, y necedad. La vida no se cambia ignorando la parte que no queremos que exista. Si estamos en contra de la violencia de género (masculino, la de género femenino es violencia a secas), prohibimos al marqués de Sade. Si estamos en contra del racismo prohibimos la palabra negro y les llamamos personas de color (pero de color negro). Que no podamos reírnos de los negros igual que de los blancos (los catalanes, los gallegos, los de Lepe, los payos, los gitanos?) es racismo. Y además es una cursilada, como lo es decir por extenso ambos géneros para no ser machista: ciudadanos y ciudadanas. Es machista el que, siendo más fuerte por razón cromosomática, abusa de su fuerza con las mujeres. No el que es hombre. Pero alguien cree que si quitamos el género masculino de la gramática se acaba la violencia. Aunque Reina, haciendo sin duda una reflexión sobre este asunto, acaba su spot con el lema de una compresa: ¡me siento seguro! Yo, con tanta estupidez, no tanto.