Contaminación

| PABLO MOSQUERA |

OPINIÓN

DONDE no distingue la ley no debe distinguir la autoridad competente. De lo contrario se genera el caldo de cultivo para que los enemigos del Estado de derecho tengan argumentos. Viene esto a cuento de lo que acontece con la Fiscalía y la Abogacía del Estado respecto a las listas de ANV. Distingamos entre objetivos políticos y jurídicos. En el primer caso, puede que se pretenda evitar la presencia en las instituciones de cualquier persona que no condene la violencia de ETA y su entorno. Otra cuestión es si se puede, sin vulnerar los propios principios de seguridad y derecho de las personas, no condenadas en firme, a no ser elegibles en las elecciones. He visto de todo. Candidatos y cargos electos que estaban presos en cárceles a la espera de sentencia firme, que llegaron a pronunciar discursos en el Parlamento Vasco en la sesión de investidura del lendakari. Pero también listas de partidos democráticos con personas que habían militado en ETA o en la izquierda aberzale, si bien antes de la controvertida Ley de Partidos. Personas como el desaparecido Mario Onaindía, o Teo Uriarte, concejal socialista del Ayuntamiento de Bilbao, no habrían podido ser candidatos y las listas del PSE habrían sido declaradas como «listas contaminadas». Llama la atención que se declaren como listas contaminadas aquellas con tres o más personas del entorno de Batasuna. ¿Cuál es el motivo de esta cifra? O que Batasuna haya tenido cuidado en no contaminar las listas de ANV de aquellas poblaciones en las que puede ganar las elecciones. Claro que el portavoz del PNV, Urkuyun, ha denunciado la posibilidad de un acuerdo de PSE y Batasuna para facilitar la presencia de estas listas limpias en 40 de los 62 ayuntamientos en los que gobernó Batasuna. Y, además, tales listas no pueden ser impugnadas por los altos tribunales, lo que permite al sector posibilista, que encabeza Otegi, estar en las elecciones. Todo sería más fácil si los candidatos de la izquierda aberzale contrarios a la lucha armada de ETA lo dijeran alto y claro. Si bien ya hay quien dice que estar en listas de ANV es aceptar los postulados contrarios a la violencia que figuran en los estatutos del referido partido vasco. Mientras llegan sentencias, uno ya no sabe hasta dónde puede tolerarse la contaminación. Por ejemplo, la de aquellas personas relacionadas con negocios sospechosos y que se presentan a las próximas elecciones¿