El facilismo en el bachillerato

| CELSO CURRÁS |

OPINIÓN

17 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

AÚN ESTÁ en el ambiente el eco de las críticas generalizadas por la promoción automática de curso de los alumnos de secundaria, establecida por la LOGSE, cuando el Gobierno socialista vuelve a la carga fomentando de nuevo el facilismo, ahora para la promoción en el bachillerato. Con el desarrollo del artículo 36 de la vigente LOE, esperábamos que un alumno que suspenda más de dos asignaturas en el primer curso tenga que repetir íntegramente éste. Pues no, esto es durísimo, y puede causar traumas en los estudiantes. Por lo tanto, hay que darles muchas más facilidades, y para ello el Ministerio de Educación se saca de la manga lo siguiente: los alumnos que en primero de bachillerato suspendan la mitad menos una de las asignaturas, solamente tendrán que repetir éstas pero, además, podrán cursar algunas de segundo. Lo que nos faltaba. Tenemos a los profesores desilusionados; a los alumnos campando a sus anchas en los centros docentes; la preparación y los hábitos de esfuerzo y de estudio por los suelos. Y desde las más altas responsabilidades de gobierno, se van a seguir dando oportunidades para que los vagos puedan promocionar con facilidad. El caso es aprobar, sea como sea. El bachillerato es una etapa fundamental en la formación del estudiante. Supone la consolidación de la formación básica adquirida en las etapas anteriores y la adquisición de conocimientos y técnicas de estudio o de trabajo intelectual, esenciales para la incorporación al mundo laboral o para continuar estudios superiores. Es muy importante que se consigan hábitos de trabajo y de exigencia personal. Van a ser determinantes en el estudio, pero también en la dura realidad de la vida. Diversos informes rigurosos e imparciales han venido reflejando últimamente que nuestro sistema educativo carece de estos valores y que la preparación de nuestros alumnos es muy deficiente. En Galicia hemos sido leales con la normativa estatal. En su momento implantamos la LOGSE, con todas sus consecuencias y con un coste altísimo, no sólo económico sino, sobre todo, de conflictividad. No se ha recibido el mismo trato con la LOCE, que ha sido derogada sin apenas haber entrado en vigor. Con dicha ley pretendíamos, en este caso concreto, crear un bachillerato a la altura de los mejores países europeos y fomentar esos valores, que tanto necesita nuestra escuela. Desde hace ya un año, el Ministerio de Educación está desarrollando la LOE, pero si continúa con el enfoque que viene llevando a cabo, va a resucitar la LOGSE, que está mucho mejor bien enterrada.