Química explosiva

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

16 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

HAY UN viejo chiste del dibujante Sempé que he utilizado en varias ocasiones para poner de manifiesto la sesgada opinión de la química que tienen algunas personas. Los alumnos están sentados en las primeras filas de un aula-laboratorio. Entra el profesor y les da la espalda, mientras prepara unos experimentos. En cuanto el profesor se vuelve, los alumnos aparecen sentados en las dos últimas filas y apretujados unos contra otros, huyendo de la química explosiva. Esta idea se está fomentando con el inicio del juicio de los atentados del 11 de marzo. Los análisis de los restos de explosivos revelan la existencia de dos componentes comunes: dinitrotolueno y nitroglicol (La Voz, 14-2). No se encuentran restos de nitroglicerina, porque las muestras fueron lavadas con agua y acetona (más química). Todo ello puede servir para ampliar la cultura científica de los ciudadanos, algo que siempre es positivo, aunque sea a base de explosivos. Parece claro, a la vista de los nombres anteriores, que los compuestos orgánicos nitrados son base de muchos explosivos. En efecto, es bien conocida la trilita o TNT (trinitrotolueno), con un grupo nitro más que el dinitrotolueno. El glicol es un alcohol (la terminación lo delata) que se usa como disolvente y anticongelante. Su nitración lo hace explosivo. La nitroglicerina, muy inestable, la convirtió Alfred Nobel en dinamita al mezclarla con una sustancia inerte. Este descubrimiento fue la base de su fabulosa fortuna, con la que todavía se gratifica a los premiados con el Nobel.