Asesinado el 12 de julio de 1936 el teniente de asalto José Castillo por pistoleros ultraderechistas, varios compañeros de éste, el capitán de la Guardia Civil Fernando Condés y un sicario socialista, Luis Cuenca, decidieron asesinar en venganza al diputado Calvo Sotelo.
12 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Este joven abogado gallego, ministro de Hacienda durante la dictadura de Primo de Rivera y rechazado por el hijo de éste para formar parte de la Falange, había permanecido exiliado en París hasta ser amnistiado por la República. Una vez en Madrid y dedicado de nuevo a la política, había obtenido un acta de diputado y en unión de otros miembros del llamado Bloque Nacional se dedicó especialmente a levantar en las Cortes el fantasma de la rebelión armada. «Sería loco el militar ?dijo el diputado? que al frente de su destino no estuviera dispuesto a sublevarse a favor de su patria y en contra de la anarquía». Otra frases suyas fueron: «Prefiero una España roja a una España rota» y «Prefiero morir con honra a vivir con vilipendio». Decidido su asesinato, Condés, Luis Cuenca y varios guardias de asalto llegaron al domicilio del diputado en la calle Velázquez en la madrugada del 13 de julio. En la portería había dos guardias de seguridad de la escolta del diputado que, ante la credencial de Condés de capitán de la Benemérita y los uniformes de los de asalto, les franquearon el paso. Una vez en la vivienda, y tras efectuar un breve registro, informaron a Calvo Sotelo de que debían llevárselo detenido. El diputado intentó comunicarse con la Dirección de Seguridad, pero el teléfono estaba cortado (por los asaltantes). Alegó su inmunidad parlamentaria, pero acabó fiándose de la condición militar de Condés tras decir a su esposa, Enriqueta Grondona: «Espero que estos señores no me irán a matar». Poco después, mientras la furgoneta bajaba por la calle Velázquez en dirección a la de Alcalá, el pistolero Cuenca, que iba en el último banco de la camioneta, disparó a quemarropa y por la espalda contra Calvo Sotelo, que cayó de bruces sobre el suelo del vehículo en medio de un charco de sangre. Condés, que lo esperaba, ordenó seguir sin detenerse hasta el cementerio del Este, donde dejaron su cadáver tras decir a los encargados que era el de un sereno encontrado en la calle. Este asesinato fue presentado como el detonante del alzamiento contra la República producido cinco días después, cuando en realidad fue una justificación, pues no hay que olvidar que el avión Dragon Rapide, que iba a llevar a Franco de Canarias a Marruecos, hacía varios días que ya estaba en camino hacia las islas procedente de Londres. Un detalle curioso de este asesinato es que tuvo casi por entero protagonistas gallegos. La víctima era de Tui; el presidente del Gobierno, Casares Quiroga, y el asesino, Luis Cuenca, de A Coruña; el inductor, Fernando Condés, de Vigo; el subsecretario de Gobernación, Osorio Tafall, de Pontevedra, y un guardia de asalto que iba en la furgoneta, de un pueblo de Lugo.