Algo más que un referéndum

| XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

16 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

SI EL Barça es més que un club , porque extiende su influencia a media Europa y a muchos campos que nada tienen que ver con el deporte, también tengo por cierto que la consulta que se celebrará mañana en Cataluña es més que un referéndum , en la medida en que sus resultados comprometen a toda España y dejan sentir sus efectos sobre algunas cuestiones relevantes que nada tienen que ver con la autonomía catalana. Por eso conviene recordar algunas cosas que pueden cambiar de signo en función de los resultados. Lo primero que hay que advertir es que este referéndum, que es suficiente para legitimar el Estatut y para dejar expedito el camino de su promulgación, en modo alguno convalida los defectos técnicos y jurídicos del texto, ni los vicios políticos que acompañaron su redacción. Y eso es tanto como decir que mañana por la noche, cuando se confirme el esperado de los votantes, el famoso Estatut de Maragall será tan malo como ayer, seguirá siendo la causa del enfrentamiento entre el Gobierno y la oposición, y mantendrá en su seno todas las carencias y confusiones que van a hacer muy corto su recorrido. Ello no obstante, si se certifica la cómoda victoria del que todas las encuestas anticipan, se habrán producido importantes efectos políticos para Cataluña y España, que en modo alguno quedan minimizados por el hecho de que el Estatut sea muy malo, o de que su tramitación haya dejado importantes jirones en la piel política de Maragall y el PSC, de Carod-Rovira y ERC, de Zapatero y del PSOE, y de esa Cataluña empresarial y financiera que necesita la buena y merecida imagen que siempre disfrutó en España y en Europa. Si Cataluña vota afirmativamente, Rodríguez Zapatero cosecha una enorme victoria personal, en directa contraposición con la enorme derrota que pueden experimentar las estrategias de confrontación desarrolladas por los populares y la escasa expectativa presidencial que aún le queda a Rajoy. Porque el camino hacia la mayoría absoluta del PSOE quedará abierto, y nadie debe descartar que un adelanto electoral para el otoño de 2007 coja al PP en medios de las berzas. Además, si el favor de Cataluña fuese contundente, el presidente del Gobierno recibiría un enorme aval para su política de pacificación del País Vasco, y para la idea subyacente de que es más importante recomponer la convivencia entre territorios que mantener la fidelidad a una España grande y libre -herencia ideológica de Aznar- que cada vez se antoja más rancia y extemporánea. El PP lleva demasiado tiempo jugándose el futuro a una sola carta. Y todo apunta a que esta partida, que aún está ligeramente abierta, puede cerrarse mañana en tierra catalana.