HAY grandes empresas y grandes empresarios gallegos. Les une una conciencia de país, que no les impide ampliar el campo de operaciones de sus empresas. Pero aquí tienen su sede, pagan impuestos, crean empleo y vinculan a Galicia con la imagen de vanguardia que proyectan.
Tratar de negar la vinculación con Galicia de empresas y entidades financieras nacidas aquí y que han tenido energía para extender su actividad más allá de Pedrafita es un extraño empeño, que parece encaminado a desviar la atención.
Los gestores de una empresa eléctrica nacida en Galicia son libres de negar esa vinculación, si creen que así son más universales. Pero quizá su preocupación fundamental sea otra. Especialmente cuando su presidente admite ante los accionistas