NO se trata de tener mala leche ni de andar a leches. Lo único que piden los ganaderos de este país es justicia real, no poética. Ya está bien de que los políticos digan que el sector lácteo está en vías de solución. Se referirán a las vías muertas de ese AVE que no existe. No se le puede tomar el pelo a tanta gente, desde Santiago, Madrid y Bruselas. La vida desde un coche oficial se ve de una manera muy distinta. Y el campo, sobre todo el campo gallego, ya ni se ve. Es un clásico que los agricultores vendan su producto tirado de precio. Casi a ras de tierra, de donde lo sacan dejándose la salud. Pasa con el tomate, con la lechuga, con los grelos. Son los intermediarios los que hacen el negocio. Con la leche, otro tanto de lo mismo. Mientras el aceite de oliva se ha puesto por las nubes, el lácteo gallego no llega para una vida digna. González pasó a la historia por sus peonadas andaluzas. Miles de ganaderos lo han coreado en las calles: sólo quieren un precio normal. Piden producir para vivir, no para tener un zoo disecado en casa y un Miró en el baño. Hay ministra gallega frente a la agricultura española. Esperemos que haya sensibilidad especial, no grandes palabras. Sabemos que blanco y en botella... No la corten. cesar.casal@lavoz.es