AUNQUE usted se imagine lo contrario, sus cotizaciones mensuales a la seguridad social no se acumulan en ningún sitio para hacer frente a su futura pensión de jubilación. El sistema de caja única que tan bien funciona en España se vacía cada año. Los euros cotizados mes a mes por los ocupados y sus empresas son los que mes a mes cobran nuestros pensionistas actuales. Esto nada tiene que ver con un fondo público de pensiones. Tal sistema anual de caja, como sucede en estos años -a pesar de los agoreros e interesados- ha tenido superávits importantes. Conviene recordar que aunque hoy se financie con impuestos, la construcción de nuestro sistema sanitario (hospitales, ambulatorios, centros de salud...) fue posible en su día (1960-1980) en buena medida gracias al uso de los superávits de las cotizaciones anuales sobre los pagos en pensiones... que en vez de guardarse en una hucha en aquellos años se destinaron a ese inmejorable objetivo. A nadie se le ocurrió reclamar entonces que, una vez pagadas las pensiones del año, los excedentes se le acumularan en una hucha para sus pensiones futuras. Puede que la confusión derive -a día de hoy- de trasladar mentalmente el sistema de cálculo de la pensión individual (que se hace en función, con matices importantes, de las cotizaciones a lo largo de la vida) hacia la falsa idea de que sus cotizaciones están acumuladas en algún sitio. Nada hay de eso, ni falta que hace. A usted le pagarán la pensión, resultante de tal cálculo cuando se jubile, con los euros cotizados por los ocupados en aquel momento. Claro que desde el año 2000 se decidió meter en una hucha los superávits anuales para tener un remanente (Fondo de Reserva, se llama) que paliase posibles déficits futuros. Aún con su impresionante cuantía actual (más de 31.000 millones de euros) dicho fondo apenas daría para medio año del pago de todas las pensiones. Su futura pensión, amigo lector, dependerá durante los quince o veinte años de su vejez de las cotizaciones futuras, no de esta hucha. Esto así, me pregunto: ¿No habrá -como en el pasado lo fue el sistema sanitario- un objetivo nacional prioritario en el que invertir estos superávits? ¿Un objetivo que beneficie tanto a los actuales como a los futuros, crecientes, más longevos y dependientes jubilados? Creo que sí: construir nuestro Sistema Nacional de Dependencia. Su coste en fondos públicos según el plan del Gobierno entre 2007-2015 asciende a 25.000 millones. Para acelerar la construcción de este sistema y singularmente las inversiones en residencias, centros de día, etcétera. ¿Sería insensato usar parte de aquella hucha? ¿No supondría una mayor seguridad y calidad de vida para los pensionistas actuales y futuros -y sus familias- disponer de este sistema cuanto antes? ¿Será mejor tener asegurados unos pocos meses de pensión? Si la situación actual fuese medianamente razonable yo mismo lo dudaría, pero estamos más cerca de un desastre insostenible donde muchas veces se combina pobreza extrema y soledad. De un apresurado dosier de prensa anoto estos titulares: «Los centros de día sólo cuentan con plazas para uno de cada 500 usuarios potenciales», «Sólo un 6,5% de las familias recibe apoyo social», «Por cada once necesitados solo hay una plaza en residencias», «Cuatro residencias clandestinas fueron clausuradas en 2003», «El pasado verano murieron en España 6.500 ancianos más de lo habitual»... Mientras el conjunto de España está por debajo del 50% de la cobertura asistencial para mayores de los países desarrollados y «Galicia tiene la peor cobertura asistencial para mayores de 65 años de toda España». ¿Seguiremos invirtiendo las cotizaciones sobrantes en deuda pública -española y extranjera- para asegurarnos unos pocos meses de pensión?