DE SOL A SOL | O |

16 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

ME LO contó el pasado miércoles César Antonio Molina, director del Instituto Cervantes, cuando salíamos de escuchar a Touriño en el Hotel Ritz. La obra de Álvaro Cunqueiro Si o vello Sinbad volvese ás illas ha sido traducida al árabe y está siendo presentada en varias ciudades de Marruecos. Una alegría y un acierto, porque es una de las pocas obras -si no la única- de la literatura española que hablan del mundo árabe desde una perspectiva feliz, que bien podríamos nombrar como «alianza de las fantasías». Ni guerras, ni cruzados, ni saladinos. Todo en un mundo mágico, donde Las mil y una noches se dan la mano con el Sinbad cunqueiriano sin noticia de pendencia o frontera. ¡Grandeza de la literatura! Y altura de miras de quien dirige el Cervantes y no desaprovecha la oportunidad de enaltecer lo que debe ser enaltecido. Lo que une y subraya la unidad. Lo que aleja la confrontación y el desentendimiento. Por ello, porque es así, aún habrá más reconocimientos para el creador mindoniense, y en breve la Biblioteca del Instituto Cervantes en Damasco llevará su nombre, en homenaje también a la lengua gallega. Decisiones sabias de César Antonio que tanto nos honran.