Un país del G-8 y con manta

LUÍS VENTOSO

OPINIÓN

EL LUNES contamos dos historias con miga. Una ilusionante: en un discurso ante la crema empresarial, Zapatero reclamó que España entre en el G-8, pues acaba de superar en PIB a Canadá y según las estadísticas se ha convertido en la octava potencia económica mundial. La otra es tenebrosa: un tren vetusto, que iba de Galicia a Barcelona, dejó tirados durante 5 horas a 400 gallegos en medio del páramo leonés, sin luz ni calefacción. Tardaron 24 horas en llegar a su destino. Y vamos sabiendo más: los vagones tenían 30 años, y ayer volvió a retrasarse dos horas en la vuelta. Renfe no indemnizará a quienes se pasaron la madrugada de Navidad tiritando en una pieza de museo averiada, pues la compañía estima que ya lo hizo de traca perdonándoles el importe del billete-suplicio y facilitándoles manta y bocata para amenizar la velada bajo cero. El AVE Galicia-Madrid no estará en el 2010, fecha que nos prometió en firme el Estado. Se calcula como realista el 2017 ¿Vamos a tragar con tener AVE 25 años más tarde que los andaluces? Parece que sí. Las cruciales liortiñas Quin-Touriño y los enredos del posfraguismo nos tienen muy ocupados.