LA MITAD de las muertes de los adolescentes gallegos de 15 a 19 años de edad se producen en la carretera. Uno de cada tres fallecidos en accidentes de tráfico en Galicia son menores de 25 años. Los dos que ayer se dejaron la vida entre un amasijo de hierros incandescentes en Nigrán iban a tope en una recta con límite de velocidad a 50. Sin cinturón. Igual que los cuatro jóvenes que empotraron sus vidas contra un muro el día 9 de este mes en Ponteceso. Igual que el que murió el 22 en Muxía. Igual que... ¿Hasta cuándo este calco de vidas segadas? El factor muerte se repite en una sucesión implacable. ¿Pero inevitable? Armar la seguridad vial con una estructura legal más restrictiva no basta. Se requiere concienciación, formación. Empecemos por la escuela.