EL NOMBRE «Benedictus», elegido por el nuevo Pontífice, es de origen latino. Se forma con el participio perfecto del verbo « benedicere ». Presenta una amplia significación, «decir bien», «desear el bien», consagrar o bendecir, entre otras. Su equivalente griego es « euloghein ». Benedictus tiene otras acepciones tales como «El bendito de Dios» o «El bien nombrado por el bautismo». Del latín Benedictus derivan distintas expresiones en las lenguas romances, por ejemplo, en italiano Benedetto, en español Benito y en gallego Bieito o Bieto o Bento (siendo más propia y frecuente en lengua gallega, la primera de las variantes ). Su origen, en el santoral cristiano, se remonta a Santa Benedicta, que sufre martirio en los primeros siglos en Roma con los santos Prisciliano y Prisco. Con posterioridad, el nombre adquiere especial relieve histórico y eclesial, debido a la colosal figura de San Benito de Nursia, del siglo V, fundador de la Orden Benedictina. Pertenece a una acomodada familia. A los doce años se traslada -junto a su hermana, que será Santa Escolástica-, a Roma para estudiar. De su estancia romana, el Papa San Gregorio Magno nos dice: «Despreciando los estudios literarios y abandonando la rica casa paterna, abraza una vida de oración deseando agradar solamente a Dios». Patrono de agricultores, ingenieros, químicos y espeleólogos, es popularmente invocado contra envenenamientos, cálculos renales e inflamaciones, entre otras dolencias. Su onomástica se celebra el 11 de julio, con infinidad de romerías populares. Antiguamente, su festividad era el 21 de marzo, primer día de la primavera, y en esta fecha las comunidades benedictinas siguen recordando su tránsito al cielo. Son también festejados con el nombre de Benedicto o Benito, doce santos posteriores al de Nursia, con fechas en todo el calendario y que se corresponden con obispos, monjes, confesores, mártires y dos papas. Son éstos Benedictus II, Papa en el año 684, y Benedictus XI en el 1303. La variante española Benito, tiene también un santo titular patrio, mártir, cuya fiesta es el 23 de agosto. San Benito de Nursia es proclamado Patrono de Europa en 1964 por el Papa Pablo VI. Su figura y su obra constituyen durante siglos la encarnación de la cultura y la civilización occidental. En sus abadías y monasterios se cultivan, antes de aparecer las universidades, todas las ramas del saber. Consciente de ello, y con la intención de recristianizar Europa, el cardenal Ratzinger ha querido elegir este nombre y poner su Pontificado bajo su protección. Es, pues, la hora de la unidad y no de la división entre los cristianos: «Todos con el Papa», conscientes de que Ratzinger, como cualquier otro que hubiese sido elegido, es, como él mismo se ha definido, «un simple y humilde trabajador en la viña del Señor».