¿Cómo será el ferrocarril gallego?

M. J. MARTÍNEZ RAPELA

OPINIÓN

POR UNA VEZ no es buena noticia la ausencia de noticias. No me pareció halagüeño el anuncio del Ministerio de Fomento del anterior Gobierno, de que el tren de alta velocidad a Galicia se estaba estudiando, en su tramo Lubián-Ourense, para velocidades medias de 167 km por hora. Es cierto que se ha avanzado mucho con la previsión de doble vía y doble túnel (fue lo nuevo del Plan Galicia, para este tramo), pero ese pobre incremento de velocidad quiere decir que no cumplirá las condiciones de la alta velocidad en radios de curvas, pendientes, secciones de túneles, etcétera. Me preocupa que el actual Gobierno no haya mencionado nada sobre cómo pretende hacerlo, a pesar de haberlo previsto, aunque modestamente, en los presupuestos. Al no hacer infraestructura de alta velocidad no vendrán a Galicia las unidades móviles más avanzadas del momento, y, lo que es más importante, los trenes de un inmediato futuro irán a todos los lugares de Europa menos a Galicia. Nadie duda que, antes de 20 años, con la infraestructura que se está construyendo a Cataluña, los trenes que ya se están ensayando llegarían de Madrid a Vigo (por ejemplo) en 2 horas. Como recoge el informe del Colegio de Ingenieros de Caminos de Galicia, una vez que el mencionado tramo habrá de transcurrir en túnel o viaducto, en su mayor parte, pasar de las condiciones de velocidad punta de 200 a 300 km/hora sólo incrementaría el presupuesto un 10% aproximadamente. No parece lógico que se llegue a Lubián en Alta Velocidad, circule hasta Ourense en Velocidad Alta, se pase por Ourense en baja velocidad, al mantener la estación en su actual emplazamiento, se vuele a Santiago en Alta Velocidad, para cambiar de tren, si se quiere continuar, dado que el Eje Atlántico no se está construyendo para electrificar y si se quisiera modificar esta condición habría que solicitar, de nuevo, la declaración de impacto ambiental de todos los tramos y proyectar y construir la superestructura eléctrica. Esto último después de la finalización de los trabajos de infraestructura, alguno de los cuales será ya imposible que esté antes de 2008, si las cosas van más deprisa de lo habitual. Es significativo que el Eje Atlántico Ferroviario se construya con traviesas polivalentes, es decir, que de momento llevan los carriles separados el ancho ibérico y quedan previstos por si más adelante se reducen al ancho europeo, que es imprescindible para las líneas de alta velocidad. En resumen, según el BOE, en las declaraciones de impacto ambiental quedan fuera de la aprobación (por no solicitados) los cerramientos laterales, las subestaciones, las acometidas, catenarias, etcétera, precisas para que puedan circular por las vías los trenes de alta velocidad. No se dispone de máquinas diesel con velocidad punta de 200 km/h y lo que probablemente esté previsto para el trayecto Ferrol-Vigo sea el TRD y no podrán hacerlo las composiciones AVE procedentes de Madrid. El retraso es considerable y podrá serlo más, con el precedente de que algún tramo salió a licitación de obra 20 meses después de estar terminado el proyecto, pero lo importante es cómo se va a hacer y cómo va a funcionar, aunque sea unos meses arriba o abajo, y eso sigue siendo la gran incógnita antes y después de abril, aunque se utilice la discusión del plazo para no definir el futuro del ferrocarril gallego. La pregunta que creo que no se ha hecho y por lo tanto no se ha contestado es: ¿se van a enlazar las capitales gallegas con el resto de España por alta velocidad ferroviaria o por un extraño híbrido?