Refluye la izquierda

JOSÉ JAVALOYES

OPINIÓN

HAY OTRAS vías de integración europea en las que no suele repararse. Así, la convergencia de los comportamientos electorales. Esa corrida en pelo que la izquierda francesa ha dado al Gobierno de centro-derecha ha venido a producirse, como en el 14-M español, por un aumento sensible del índice de participación. A más votantes, más ventaja para la izquierda. Ese es el comportamiento nuevo, y compartido, del que debe tomarse nota. Solía atribuirse hasta ahora a la derecha sociológica lo principal del margen de abstención, que se suele llamar «abstención vegetativa», y se sitúa entre el 20 y el 30 por ciento del censo. La estimación podría ser correcta, pero las cosas han cambiado. Y ya no es lo que era. Pero esa izquierda que emerge es renuente a las reformas sociales y económicas, necesarias para alcanzar los objetivos en que insisten los gobiernos de la Unión Europea, tal como se significó en el último Consejo de Bruselas. Conseguir los niveles de competitividad de EE. UU. y Japón en seis años resultará imposible si, previamente, no se aligera el peso del Estado de bienestar. La cuestión es especialmente relevante en el caso de Francia y Alemania, las dos economías de cabecera en la UE. Y la resistencia de esa izquierda que vota contra el Gobierno de Chirac y despide a Schröder de la presidencia del SPD -luego de hacer lo propio con Aznar-, además de entorpecer la homologación europea con las dos economías mundiales de cabecera, EE. UU. y Japón, dificulta la creación de puestos de trabajo. Al final, los problemas reales (salarios, jubilación, sistemas de salud) pesan más que las manifestaciones de coyuntura, como las suscitadas por la guerra de Irak, que llevaron a Chirac y a Schröder a creer que tocaban el cielo de la estabilidad política. El déficit de adhesión política se les pone en paralelo con el déficit de estabilidad fiscal y crecimiento económico.