Era niña

| PACO SÁNCHEZ |

OPINIÓN

ELLA quería que fuese niña y él prefería un niño. Tocaba saberlo y se fueron juntos al médico. Aquel puntito inicial se había transformado, pasados no sé cuántos meses y pico, en alguien reconocible. Y era niña. A él le saltaron por los aires un montón de diapositivas que ya había tomado en su imaginación: el niño cabalgando sobre sus hombros, vestido del Barça, jugando al scalextric... A ella la risa le escapaba de la boca: no podía contenerla de pura felicidad. Y así me la encontré. Unas horas más tarde vi a su marido: «¿No tienes nada que decirme?», le dije. Contestó que me había llamado por teléfono, pero no me había encontrado. Me contó, muy alegre, la entrevista con el médico. Les había preguntado si seguirían adelante en caso de que tuviera malformaciones o síndrome de Down. Dijeron que claro, quizá algo ofendidos. Tanto, que el médico decidió que ni valía la pena hacer las pruebas. Y que sí, que era niña, pero que el médico no había sido taxativo, que cabía cierto margen. Se aferraba a eso. Le dije que se olvidase, que sería niña y que además su mujer estaba feliz: «Si incluso ayer me pidió que rezara para que fuera niña...». Me miró entre asustado y divertido, amenazante: «¿No habrás sido tan cabrón?»